Digitalización en las empresas, impostergable

El despliegue de internet y las tecnologías de información exigen una gestión empresarial con un enfoque claro en la digitalización e implantación de sistemas que generen valor.

Independientemente del sector, optimizar las operaciones en la organización implica subirse a la ola digital. Este hecho, que aúpa el desarrollo empresarial, brinda a la compañía una cartilla de beneficios y ventajas que pueden mejorar sustancialmente las maneras de hacer del negocio y su rentabilidad.

Como esfuerzo encaminado a aumentar la eficiencia, la digitalización marca un paso esencial para la transformación digital. Una empresa con operaciones y datos no digitalizados está imposibilitada para transformarse digitalmente, por lo tanto, para redefinir sus procesos de negocios en función de un mercado cuya evolución está impactada por las tecnologías.

En la cuarta revolución industrial, la digitalización es clave para la competitividad y obliga a las empresas a repensar una variedad de procesos: manufactura, distribución, marketing, ventas, atención al cliente, administración de capital humano, finanzas y un largo etcétera hasta cubrir todas las áreas funcionales de la organización.

Una docena de cualidades

Según la compañía, la digitalización resulta ser un proceso más o menos complejo. Los factores que definen la adaptación van desde el tamaño, recursos, objetivos y giro del negocio hasta el nivel de compromiso de los líderes corporativos. De cualquier forma, el salto a lo digital presenta una serie de virtudes que impactan, por ejemplo, el manejo de los clientes, para lo cual las soluciones CRM (gestión de relaciones con los clientes) son de gran provecho. Asimismo, en las áreas de logística, con el apoyo de ERP (planificación de recursos empresariales). En este sentido, la digitalización facilita:

  1. Estudiar a fondo a los clientes y mejorar su experiencia.
  2. Establecer nuevos canales de comunicación.
  3. Abrir nuevos puntos de venta y fidelización.
  4. Desarrollar nuevos productos y mejorar los existentes.
  5. Agilizar la gestión de datos y documentos.
  6. Perfeccionar los esfuerzos de marketing.
  7. Simplificar las fases de producción.
  8. Controlar minuciosamente los procesos.
  9. Evitar la repetición de tareas.
  10. Disminuir errores de factor humano.
  11. Reducir los tiempos de respuesta.
  12. Afrontar con agilidad al mercado.

En suma, todas las bondades mejoran la productividad y permiten que los colaboradores generen cada vez más valor para la compañía. No en vano, quienes dominan las actividades comerciales asumieron hace ya varios años este proceso, lo que no quiere decir que aquellas empresas que no se han ocupado del tema no puedan tomar ventaja. El primer paso importante consiste en identificar qué tecnologías presentan mayor utilidad para el negocio; y el mayor desafío, aprovechar las oportunidades con perspicacia.

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